La violencia ayer y hoy

Teresa: ¿La violencia actual es mayor que la de antes?

João Roberto: El planeta está conectado por redes de comunicación. La televisión, los celulares e Internet nos hacen llegar un torrente de información, especialmente con un sensacionalismo exacerbado relativo a la violencia, que se transformó en la principal materia prima de los medios. Estamos sometidos a la condición de espectadores del sufrimiento ajeno. Nunca estuvimos tan cerca de un sentido de responsabilidad universal, de una posible ética planetaria y de profundo rechazo de los mecanismos que producen la opresión.

Tenemos, en nuestro simplismo, la percepción errónea de que ahora el hombre es más cruel. Sin embargo, la violencia del pasado fue mucho más grande que la del presente. Nos encontramos en un proceso de humanización en el que el hombre recupera y desarrolla la naturaleza cooperativa y el cuidado al otro. Tenemos acceso a las noticias con una rapidez nunca antes vista y los dolores humanos están estampados en el rostro de los diarios, de las revistas, en todo momento, en tiempo real. Hoy por hoy también nos indignamos más. La violencia nos incomoda mucho más. Hasta no hace mucho tiempo, cuando veíamos que un hijo era masacrado por la familia, no nos entrometíamos. Cuando presenciábamos la violencia de un hombre contra su esposa, solíamos decir: – Es problema de ellos, no puedo meterme. – En la actualidad, ya existen aparatos para contener la violencia doméstica y familiar contra los niños y contra la mujer. El Estado interfiere en las relaciones familiares. Existe una transparencia mayor.

Solo tenemos que recordar la esclavitud, esa práctica social en la que un ser humano tenía derechos de propiedad sobre otro, a quien llamaba esclavo, condición impuesta a la fuerza. El esclavo era considerado mercadería.

Las sufragistas

Hasta hace muy poco tiempo, la mujer no tenía derecho al voto. ¿Existe mayor violencia discriminatoria que esa? Fue recién en el año 1918, cuando terminó la Primera Guerra Mundial, que las mujeres inglesas mayores de 30 años obtuvieron el derecho al voto.

Aspasia de Mileto

En la Grecia clásica, la mujer era equiparada a un animal. Existían tres tipos de mujeres: las cortesanas, las concubinas y las esposas. Ninguna de ellas tenía valor social y eran víctimas de la violencia masculina y patriarcal. Como siempre, para toda regla hay curiosas excepciones. Aspasia, una cortesana del mundo griego clásico, fue una mujer que se destacó en esa época. Fue la gran compañera del rey Pericles, en la Era de Oro de Atenas. El período de Pericles se caracterizó por un sinfín de maravillas. Él impulsó las artes y la literatura, incentivó la democracia ateniense. Su amante, Aspasia, era famosa por su inteligencia y belleza. Realizó muchos eventos culturales en su casa y también participo en la vida política de su época. Fundó una escuela de filosofía y retórica. Esto era algo sorprendente en un mundo de hombres que sometían y cometían violencia contra las mujeres. Las poquísimas cortesanas atendían los intereses sexuales de los hombres y algunas pocas participaban en encuentros filosóficos. En seguida, en esa desvalorizada posición social, venían las concubinas, muchas de las cuales solo eran usadas para satisfacer los deseos sexuales. En último lugar, también insignificantes en el contexto social, estaban las esposas, cuya función era procrear, cocinar y mantener la virtud del silencio. No ver nada, no escuchar nada y no decir nada constituía su regla de conducta. Eran verdaderas esclavas. En la casa griega, las mujeres vivían confinadas a un espacio secundario: el del fogón, la cocina, el gineceo, mientras que los hombres vivían en el espacio noble, de los simposios, el androceo. Esta es la pesada herencia de violencia contra la mujer que recibimos de nuestra cuna cultural. No es ingenuo afirmar que, actualmente, la violencia es menor. Solo debemos mirar hacia atrás y observar, entre tantas otros, los aspectos puntuales que señalé.


Semanalmente, encontrarás una entrevista en este espacio. Para inaugurar esta serie, invitamos al pensador y escritor João Roberto de Araújo. Septuagenario, audaz visionario que busca la expansión mundial de su experiencia como educador socioemocional. Fundó la 50-50 SEL Solutions que tiene el significativo propósito de ofrecer, hasta el año 2050, los fundamentos de la Educación Socioemocional, a por lo menos, 50% de la población mundial. Lo cual será posible con la participación de una red de complementadores, con el objeto de “ser puente” entre tantas necesidades y posibles respuestas.
Teresa Magalhães, escritora y profesora de Literatura, fue invitada para entrevistarlo.

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